lunes, 23 de enero de 2012

Leotardos y faldas....


Cuando era pequeña tenía uniforme en la escuela. El uniforme consistía en lo que solíamos llamar un “pichi”, jersey de cuello alto blanco, rebeca y medias azul marino y zapatos negros. Por supuesto que mi madre me hizo llevar siempre la indumentaria completa. Tal vez por el hecho de tener que ponerme medias todos los días (leotardos cuando era invierno), evité el tener que seguir poniéndomelas una vez terminado el instituto.

Siempre me han llamado la atención esas mujeres que van “super divinas de la muerte” con conjuntos “hiper monos” y que combinan a la perfección faldas, medias, botas, camisetas, rebecas o lo que sea que se pongan. Aun así y pese a querer, a ratos, ser una de ellas e ir monísima no he utilizado las medias ni las faldas en años. Ha sido este invierno y, tal vez, debido a mi crisis personal/existencial/amorosa/etc (aún no sé bien cómo denominarla), que las faldas y las medias han vuelto a tener cabida en mi armario. Me hacen sentir mejor. Me siento más femenina y me sube la autoestima llevar falda.

El año pasado, durante mi año de convivencia “horribilis” (término usado por mi ex para definir nuestra relación), no presté atención a mi indumentaria diaria. No era así durante el fin de semana. A veces pienso si la falta de faldas y leotardos en mi armario han tenido la culpa de mi fracaso sentimental. ¿Quién sabe? Es archiconocido el poder de la falda a la hora de mejorar las relaciones de pareja. Estaba tan centrada en “nada” que me olvidé de todo. Pienso que la desgana y el ver que todo se iba desmoronando poquito a poco me hacían prestar una nula atención a todo. Ahora presto más atención a los detalles. Va a resultar que, al final, el hecho de romper ha sido lo mejor. Al menos ahora llevo faldas y leotardos.

No sé cómo mi compañera de 34 años puede llevar 12 con su marido si no se pone apenas falda. ¿Cómo es posible que funcione? En fin, a veces busco excusas y formas de culparme a mí misma porque mi relación no haya funcionado. Y aunque no creo que tenga nada que ver, al menos, he vuelto a llevar faldas y leotardos.
 

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