martes, 4 de diciembre de 2012

Mi novio y yo estamos viviendo juntos

Ayer fue un día de esos de 24 horas que nunca terminan. La mañana trajo unas cuantas sorpresas y para la hora de la comida no se me entendía nada de lo que hablaba, no oía nada y no podía respirar por la nariz. Vamos, un trancazo de narices. Llegué a casa con pocas ganas de nada, comí un algo y me fui a la cama. No conseguí dormir nada y aunque no iba a ir a clase, pensé que aún tenía tiempo. Ya tenemos los exámenes encima y no es cuestión de estar faltando. Para todos aquellos (la gran cantidad de lectores de mi blog, jeje) que se estén preguntando qué clases, les diré que en septiembre, durante mi octava crisis existencial del año, decidí apuntarme a clases de un tercer idioma. Y en eso estoy.

Me fui a clase con un poco de mal cuerpo pero dispuesta a repasar para el examen. Es increíble convencerte a tí misma de que algo te importa cuando no te importa lo más mínimo. Resulta que no quiero suspender el examen de esta tercera lengua la semana que viene cuando, a la vez, me importa un pepino.

Una vez en clase llegó una compañera/amiga a la que ya conocía de antes y me contó, nada más llegar, que estaba muy cansada del fin de semana porque se había mudado. No necesité nada más para saber que se había ido a vivir con su novio. En la forma en que me dijo aquello me di cuenta de que estaba modulando la forma de decir: estoy viviendo con mi novio, me hace muchísima ilusión y soy super feliz! Me alegré muchísimo por ella, es una tía genial y siempre es agradable ver a la gente feliz. Sólo que eso me hizo volver a pensar y resulta que esta semana hace dos años que él y yo nos fuimos a vivir juntos. Esta semana en 2010 él y yo unimos nuestra historia bajo el mismo techo. Y eso me hace sentir melancolía. No quiero sentir tristeza pero es algo que está ahí. Lo intentamos y no funcionó. Dormía contigo, me jodí la vida y ahora ya no sé ni si estás vivo.

Después me contó muy emocionada que su madre y su suegra le habían dado sábanas, sillas, la cubertería, etc. Y que no habían tenido que comprar nada. Me siento feliz por ella, aunque sea extraño. Le deseo que su historia funcione y quiero seguir viéndola así de feliz. Coño, se ha ido a vivir con la persona que quiere. Es para estar feliz!! Ojalá y sean muy felices!


Quiero volver a ser yo y lo conseguiré.

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