Recuerdo esos veranos de calor intenso. No sabía si era lunes o viernes. No tenía percepción de tiempo, las vacaciones eran infinitas. Dejaba de jugar solo para comer o si tenía que hacer algún mandado.
Olor a taller con papá y a especias con mamá. Olor a plástico de piscina en la terraza y cabellos rubios de la sirenita nadadora en el agua. Olor a carne con tomate a las 3 en punto. Recuerdo Verano Azul, Heidi y al gnomo Klaus...y cómo me gustaba la Princesa Caballero.
Recuerdo jugar a pin y pon a las barbies y a las casitas... todo en una misma tarde.
Qué pocas preocupaciones absurdas tenía entonces. Qué buenos recuerdos. Volvemos?
Joder, la casita maletín de pin y pon.
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